domingo, 1 de septiembre de 2013

Nombramiento de maestro interino de Albalate, año 1883

   Albalate de las Nogueras, noviembre de 1.883

   Aprobación de D. Cayo Pariente y Pastor como maestro interino de la Escuela pública de niños de Albalate de las Nogueras (5 de noviembre de 1.883)

                                                    

   Junta Provincial
            de
Instrucción Pública
      de Cuenca
 
     Núm.   1010.
 
 
  Univ.d Central 5 de Noviembre de 1883.
  
   Apruebo el referido nombramiento interino.
 
                   El Rector.
 
 
                Ilmo. Señor:
 
    A propuesta del inspector del ramo, y en uso de las atribuciones que se conceden á esta Junta por la disposición segunda de la Real órden de 10 de Agosto 1858 en sesión de treinta  de octubre último    ha tenido á bien nombrar á D. Cayo Pariente y Pastor, con título superior       Maestro interino de la Escuela pública de niños      de Albalate de las Nogueras . .       con el sueldo anual de seiscientas veinticinco  pesetas  ---,, ---  céntimos y demás emolumentos que le correspondan.
       Lo que tengo el honor de participar á V. I. en cumplimiento á lo ordenado en la disposición 2.ª de la Real órden citada.
      Dios guarde á V. I. muchos años.
      Cuenca de Noviembre  de 1883.
          
                    El Gobr. =Presidente,
 
 
                  El Secretario,
 
 
  Ilmo. Sr. Rector de la Universidad Central.
 


6 comentarios:

  1. Un documento lleno de añoranza. Es bello, algo que está lejos y, a la vez, junto a nosotros.

    625 pesetas al año. Suena a mítico.

    Me gustó amigo. Anna

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  2. Sí, Anna: un buen documento lleno de añoranza (tengo muchos más similares a este de todos los maestr@s que hubo en Albalate desde 1850 hasta 1910).
    Ese era el salario que cobraban los maestros en pueblos de la categoría (n.º de vecinos) de Albalate en esa época (sobre los 1.000 hab.)- Las maestras cobraban mucho menos: sobre 450 pesetas al año. ¿Te suena el dicho popular: "pasas más hambre que un maestro de escuela"? Pues eso: con esos salarios, hambre segura.
    Gracias, sé que te iba a gustar. ARVAM

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  3. Y encima de que las maestras cobraban menos, no podían pasear a determinadas horas solas, no podían casarse, no podían fumar, no podían beber alcohol, no se podían teñir el pelo ni maquillar, no podían vestir ropas brillantes ni que les quedasen más arriba de media pierna...
    ¡¡Menos mal que los tiempos cambiaron!!

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    1. Bueno Lourdes: ante todo darte las gracias por tu comentario y tu interés en mis publicaciones. Te comento:
      Tienes toda la razón en tus apreciaciones de cómo han sido las cosas hasta hace muy poco tiempo..., pero según los documentos antiguos que obran en mi poder, que son muchos, hay muchísimas cosas más interesantísimas de este tipo sobre los maestros y maestras de Albalate desde 1850 hasta 1910. Sólo a modo de ejemplo te comento una anécdota curiosa que viene en uno de ellos:
      " Una de las maestras de esa época en Albalate (soltera, 26 años), solicitó al médico del pueblo la baja médica por agotamiento por estrés. El médico le concedió 2 meses de baja laboral, y le recetó: "que viajase a Madrid a pasar esos 2 meses a distraerse en los teatros, cafés, bailes y fiestas de la capital para divertirse, distraerse y recuperar el ánimo perdido..." -Buena medicina-. Pero la parte negativa de su baja laboral era que ella debía de pagar el salario a su sustituta, así que, la solución fue dejar de maestra durante su ausencia a su señora madre..."
      En fin, así eran las cosas. Espero que te guste el blog, y que comentes más publicaciones, que con mucho gusto responderé.
      ARVAM

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    2. Llevo tiempo entrando en el blog porque las cosas de Albalate me interesan (y tu salud también, por cierto...¿cómo estás?).
      En cuanto al caso que cuentas...Vaya solución que le dió el médico para el estrés... Además de gastarse en teatros, cafés, bailes, etc, ¡¡¡tenía que pagar su sueldo a otra maestra!!! Eso por una parte, y por otra: si yo tengo agotamiento, lo que necesito es descanso y relax, no irme a Madrid de parranda, porque los años que viví en Madrid estudiando puedo decir que me estresaba más aún tanto agobio (claro que los años de los que hablas tú, antes de 1910, poco agobio de coches, ruidos, prisas, etc en Madrid).
      Un saludo, Alicio.

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    3. Lourdes, ante todo darte las gracias por preocuparte por mi salud que, como te puedes imaginar, está jodida (pero bueno, intentamos luchar por no perderla del todo), y por seguir mis publicaciones que cada día serán más interesantes.
      El caso que cuento es verídico: tengo el certificado médico, la solicitud de la maestra D.ª Toribia Briones, y la aprobación de la junta local de primera enseñanza de Albalate para que la sustituyese su madre durante su ausencia, y demás documentación necesaria.
      En esos años (1865), no es que quien estuviese de baja médica tuviese que pagar el sueldo a su sustituta/o (aunque en la mayoría de casos así era), sino que durante la baja, el salario que correspondería cobrar al titular se lo pagaban al sustituto/a, y así, el enfermo se quedaba sin cobrar, por eso D.ª Toribia (26 años) dejó de maestra en la escuela a su señora madre, y todo quedaba en casa.
      Ya sabes que la medicina en el s. XIX estaba aún en pañales: para una anemia recetaban sangrías, y cosas así..., en fin, ¡qué te voy a contar!
      Gracias de nuevo, y otro saludo para ti.
      A. Racionero (ARVAM)

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