domingo, 4 de noviembre de 2012

En Alabanza de las obras de Antonio Solis.

Poesía:
En alabanza de las obras de don Antonio de Solís y Rivadeneyra.
                                         

        
 


                    

- Don Francisco Bueno (soneto)

El cisne, que en el monte vi partido,
Es de sus cumbres dos, nieve canora,
La Prensa ocupa, en que gimió sonora
La estampa de su canto repetido.

  De la tinta la noche ha competido
  Gorgeos, que saludan a la Aurora;
  Pues del Ave que canta, o tierna llora,
  Los Metros despertó en acorde nido;

 Filomenas imprime, en quien respira
 La Citara, a quien debe excelsas Palmas
 La cumbre, donde el eco hablando espira:

 Mas qué mucho, si el Cisne en dulces calmas,
 Tanto afinó la pluma, que en la Lyra
 Pulsó conceptos, y sonaron almas.


A LA IMNORTAL MEMORIA Y GLORIOSA FAMA DE
Don Antonio de Solís. - Del Padre fray Joseph Antonio de Hebrera y Esmir, Predicador General, y Chronista de la Provincia de Aragón, del Orden de Nuestro Padre San Francisco, y Cronista también del mismo Reyno.
          ROMANCE.
O tu, que pisas con ligera planta,
Del pielago del Mundo las espumas,
Sin que te deba la atención mas leve
La empressa heroyca, ni la acción mas ruda.

O tu, que muchas veces peregrinó,
Aun de tu Patria ignoras la figura;
Porque negado a reflexiones cuerdas,
Nada conoces, porque nada dudas,
Por no romper con críticos cuidados
El basto velo, que el tesoro oculta.

Para, detente, y el assombro tuyo
Sea, el que a nuevo assombro te conduzga:
Que ay prodigios tan grandes, que se ofenden,
Si al tiempo que se miran, no se estudian.

Mira un sepulcro: poco te parece,
Para tenerte en suspension profunda!
Sabrás quien yace, y me dirá tu llanto,
Como el dolor en lágrimas se inunda.

Yace en el seno un cuerdo Cortesano,
Que ignorado del arte, y de la industria,
Supo arrastrar los ánimos de todos,
Solo con su modestia, y su blandura.

Yace un Discreto sin afectaciones:
Prenda tan singular, que no se busca
Comparacion igual; porque en el Mundo
Apenas se hallará, sino es la suya.

Yace un Ingenio superior, a quantos
Pisaron del Parnaso las dos puntas,
Cuyos conceptos, venerados siempre,
Se reverencian, quando se pronuncian.

Yace un Historiador del Nuevo Mundo;
Porque sería conocida injuria,
Si Nuevos Mundos no se conquistassen,
Y se ofrecen a su dulce Pluma.

Yace un Lyrico Insigne, tan amante,
Que quando en verso sus conceptos pulsa,
Mas eficaz, que el Trance, con sus cuerdas
Las almas roba, y las potencias hurta.

Yace un Cómico grande, a quien humilde
Sirvió obsequioso el Coro de las Musas,
Sin que al parto feliz de sus Comedias,
Sus nueve influxos le faltassen nunca.

Yace un poeta, con las calidades
Que tienen pocos, que este honor usurpan:
Que no es lo mismo serlo, que pensarlo,
Por mucho que los necios lo presuman.

Yace de España la eloquencia toda
En el elado Buque de essa Urna,
Nunca mas viva para confundirte,
Que con los desengaños de difunta.

Yace Solís. En solo su apellido,
Todas sus excelencias se vinculan;
Porque como del Sol la luz peremne,
Assí en su Ocaso su esplendor alumbra.

Todo un Congresso de Varones Sabios,
Un Areopago pleno, una Tertulia:
Todo el Parnaso yace finalmente,
Porque yace, Solís, en essa Tumba.

De este Apolo Español (despues de tantas
Obras insignes, que a la Patria ilustran)
Sale al comun aplauso un desperdicio,
Un rasgo breve de su Noble Musa.

Por esta voz, conocerás su canto;
Por este punto, medirás su altura:
Y en el Mapa abreviado de este Libro,
Los imperios verás de su facundia.

Gratifica a un Amigo verdadero,
El que estas Nuevas Indias se descubran;
Llora la muerte de Varon tan grande:
Vive feliz, y en imitarle estudia.




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